jueves, 31 de agosto de 2023

Caballeros de la Reiksguard a pie, unidad al completo


Ha llegado el momento, mis soldados. Sois el orgullo del Imperio, guardianes nuestra la civilización… Sigmar nos ilumina y protege. ¡Acero y pólvora para las bestias, devolvedlas al abismo! ¡Muerte!

Llegó la hora de meter mano (tiempo, masilla, conversiones, pinceles… ¡y mucho amor!) a una unidad muy conocida dentro de las tropas de El Imperio: los Grandes espaderos. Y dentro de mi ejército decidí darles forma como Caballeros de la Reiksguard a pie. He utilizado miniaturas de Grandes espaderos de metal de sexta edición para representarlos y como de costumbre, me voy a tomar un tiempo para describir y compartir el proceso de creación de la unidad. ¡Al lío!

 

CONCEPTO

"En toda gran hueste siempre encontramos unidades élite que destacan sobre el resto."

Este sencillo enunciado es un denominador común en todo gran ejército de Warhammer, una pequeña verdad irrefutable que tiene bastante más repercusión de lo que parece. Es normal que las unidades élite de un ejército centren la atención del espectador. Tienen gran carisma y, en el campo de batalla, centran la preocupación del rival. Piensa en cualquier libro de ejército, en las fotos que representan grandes batallas de trasfondo con extra de epicidad. En todas esas fotografías es fácil identificar una unidad de élite: una orgullosa Guardia del Fénix; una bestial Guardia del Templo; Martilladores; Orkoz Negroz; Elegidos del Caos… Todas ellas compuestas por la flor y nata del ejército, letales y veteranos, protagonistas indiscutibles en las historias más heroicas de cada facción.
 

Sigmar está orgullo de esta hueste, hijos benditos con una determinación inquebrantable.

Esta hueste pielverde desprende un hedor a chotuno perceptible desde leguas de distancia, pero son bonitos igualmente, claro que sí.


En el Imperio, este honorífico lugar está reservado para los Grandes Espaderos sin lugar a duda. Son la tropa chusta élite más aguerrida, valiente y acorazada de todos los imperiales. Además de su singularidad, tenía claro que iba a ser una de las unidades más carismáticas. Creí conveniente añadirle una pátina extra de trasfondo para darle mayor significado.

Miniaturas de metal de sexta edición, recuerdo cuando me compré el primer blister, el grupo de mando, guardo muy buen recuerdo. Foto tomada de la red.

La idea de personalizarlos como Caballeros de la Reiksguard a pie iba cobrando sentido, la lógica es aplastante: si los Grandes espaderos son una tropa carismática y con un punto de acojone, al llamarlos “Reiksguard a pie” van a matar más. No tengo pruebas ni tampoco dudas, es así por la gloria de Sigmar y ya está.

Gracias a esta rápida reflexión terminé de definir el concepto de la unidad. El siguiente paso fue resolver las incógnitas sobre cómo transformar la unidad para hacerla más llamativa y grandilocuente.


DISEÑO

Como otras ocasiones, tenía en la retina muchas imágenes de Grandes espaderos y de la Reiksguard, me dispuse a buscar las fotos y referencias que me podrían ser de utilidad. Tiré de libros de ejército, del libro “Uniformes y Heráldica del Imperio”, gugleos varios y redes sociales, con especial mención a la Biblioteca del Viejo Mundo. Aquí algunos ejemplos de “cosas warhameriles” que documenté antes de ponerme a trabajar.

Las miniaturas originales de quinta edición, Reiksguard a pie con espada y escudo. Muy difíciles de conseguir hoy en día. Incluso el recast es casi prohibitivo.
 
Esta composición está realmente bien, captura la escena de una unidad con su cuartel general.
 
El carro que viene a continuación es una pasada, está lleno de detalles. En general, este ejemplo me parece demasiado "relleno", pero la idea de carro de suministros y cómo lo ha materializado está genial. Me lo apunto para construir el mío de forma independiente, sin estar incluido en una unidad.
 

Estas fotos son solo una pequeña recopilación de lo que encontré en redes. No he elegido las mejores ideas, sino las que se ven mejor. Tras el ejercicio de búsqueda de referencias encontré dos ideas que me gustaban especialmente:

PRIMERA IDEA. La formación de esta unidad cuenta con un frontal más amplio que el del resto de tropas. Su distribución es un poco singular. Normalmente esto se debe a las reglas ya que el elevado coste por miniatura hace que busques maximizar su pegada. En cualquier caso, me gustaba la idea de tener un frontal más ancho.


SEGUNDA IDEA. Un señor capitán a caballo debía comandar a estos orgullosos guerreros. Encontré muchos ejemplos donde explotaban este concepto. Por trasfondo encaja muy bien, es pomposo y llamativo. Tenía claro construiría el mío propio en un pequeño rellenador diorama que, a su vez, contara su propia historia. Un claro ejemplo de ello es la foto anterior donde se representa una escena con la plana mayor de la unidad discutiendo su estrategia.

Ya tenía toda la inspiración que necesitaba, llegó el momento de ejecutar 😆


CONSTRUCCIÓN Y CONVERSIÓN

Me dispuse a montar las miniaturas. He de decir que los Grandes espaderos los compré de segunda mano a diferentes usuarios, en lotes variopintos. Cada uno de su padre y de su madre. Unos con un estado de conservación realmente bueno, otros pintados con mala leche, otros en estado deplorable… en fin, bienvenidos al mundo de la Segunda mano. Mucho decapante, mucho cepillo y mucha manualidad para taladrar, enmasillar y anclar a la peana.

Hubo una miniatura en especial que me dio cierto quebradero de cabeza. Tras sumergirla en alcohol para ablandar el gotelé original, agarré el cepillo para arrastrar el pegote. Se ve que la espada ya estaba tocada y débil. Y se partió a ras, justo por el borde de la empuñadura. La espada es lo suficientemente fina como para no poder ser taladrada. Pegarla directamente a la mano no era una opción porque se iba a caer solo con mirarla. Fui consciente de que tenía que conversionarla, me tiré a buscar soluciones en la caja de restos y encontré esta bola con pinchos, parte de un flagelo de Bárbaros del Caos.

Lo primero que hice para la conversión fue un estupendo rito sigmarita (rezos, alabanzas y consignas) para desprender toda mácula herética de la misma. Con masilla y paciencia conseguí incrustarla en los muñones del caballero para hacerle portador de un nuevo y flamante mangual.

 
  






Aunque técnicamente el problema del arma estaba superado, esta solución me condicionaba otros aspectos de la miniatura ya que gracias a la cadena ondeada al viento, chocaba con la miniatura de al lado. Me dispuse a buscar una alternativa a la peana normal de 20x20mm.

Opté por montarlo en una peana de 20x40mm para darle ese espacio de seguridad al mangual. El resultado era contradictorio, muy espectacular por el potente balanceo del mangual pero con una peana medio vacía a la vez. Tenía que cubrir ese espacio y el césped como tal me sabía a poco. “Horror Vacui apodérate de mí”. Opté por crear un pequeño altar de cráneos, de esos que aparecen en tantísimas ilustraciones imperiales. Se me ocurrió la idea de que estuviera medio tumbado, fruto de la colisión fortuita del aleteo del mangual en plena danza de batalla.

 
Esto fue todo un contratiempo, el resultado creo que mereció la pena, lo resolví bien. Pero ahora vamos con el gran reto, el capitán a caballo que lidera estéticamente a la unidad. Para construirlo simplemente busqué las piezas más pomposas, chulas y molonas de mis cajas de restos: el mejor caballo disponible, la cabeza que más me gustara, los accesorios que más nobleza me inspiraran… y así todo.


El señor capitán debía gastar el caballo más imponente de los que dispusiera, opté por el del Altar/Hurricanum, es una pasada. No me lo pensé dos veces, tenía que ser ese. Ya me buscaré la vida cuando llegue el momento de constuir el Hurricanum. Esta decisión, tomada por un subidón total de forma visceral, también tuvo una repercusión importante. Quedaba ridículo incrustado en una peana de 40x40, es un caballo grande y corpulento. Encajaba mucho mejor en una de 40x60mm, pero tenía que revestirla y darle sentido para que, de nuevo, el Horror Vacui no me taladrara el cerebro.
 
 
Ejemplo de unos heraldos imperiales. Un buen líder siempre se rodea de una camarilla de escribas, portaestandartes y guardaespaldas que le otorgan más caché y saber estar.


La idea de que una persona de alta alcurnia dispusiera de un escriba, secretario o pregonero me gustaba especialmente. Decidí construir una miniatura desde la caja de restos para que representara esto. Le hice dueño de una trompeta con banderola, engalanada, le puse una cabeza de avanzada edad y un escudo. El resultado tiene bastante solera.
 

El señor caballero a pie con el mandoble sobre estas líneas es solo uno más que va en el pelotón, que pasa por ahí. El verdadero protagonista del rellenador es el secretario del capitán. A partir de ahora, a este secretario lo voy a llamar Hans.


En esta foto y en la siguiente se aprecia bien las dimensiones de este caballo. En la peana de 60x40mm luce bastante bien, cubre casi la longitud de la misma.



Fotografía para los medios de comunicación, han tomado el lado guaperas del capitán.

El bueno de Hans, muy fiel y servicial. Muy centrado en su papel de lacayo incondicional del señor capitán.
 
Para materializar a los personajes utilicé los bits que considero más pomposos, como por ejemplo el brazo izquierdo con casco emplumando del capitán. Me parece soberbio, otorga una pose muy señorial y da la posibilidad de componer la figura con una cabeza descubierta. Elegí una que me gusta especialmente. Y así con todo: pistola reluciente que representa el alto estatus del personaje, libro de Sigmar a la espalda para remarcar su carácter pío e incorruptible, etc.

Para la tropa también hice pequeñas conversiones, como añadir sellos de pureza, alguna daga, escudo pectoral, campanillas extra… Son detalles poco apreciables en el conjunto de la unidad pero que brillan especialmente cuando la tienes cerca.

Como comenté antes, las miniaturas las conseguí por separado y hay algunos modelos que se repiten más. Podría haber disimulado este exceso de repeticiones cortando cabezas y colocando otras de plástico. Lo he hecho en otras ocasiones, pero con estas minis de metal… sinceramente, me pareció un auténtico sacrilegio decapitarlas. Les tengo especial cariño y recuerdo. Opté por colocar bits de forma más discreta. Es lo que hay, caballeros, en este punto no admito réplica.

Un último punto importante. Esta unidad es tan característica que frecuentemente se encuentra acompañada de un portaestandarte de batalla. Tanto en el trasfondo como a nivel de juego, y por ello decidí además incluir uno de los portaestandartes de batalla que tengo en mi colección.

Con todas estas ideas, conversiones y obstáculos superados, la forma y caracterización de la unidad estaba lista para pasar a la fase de pinceles
 

PINTURA

El uniforme de la Reiksguard es un poco insulso, ropajes blancos inmaculados con toques de rojo. Todo forrado de una gruesa y reluciente armadura de placas plateada. Y así lo hice. Puntualmente añadí detalles amarillos y verdes para darle un toque de variedad. Poco más que resaltar. Aquí unas imágenes de referencia sobre la Reiksguar, imagen viva del ideal caballeresco de cualquier mundo fantástico.
 
Noble estampa del ímpetu del caballero a la carga.

Ilustración de la mítica caja de caballeros de 5º edición. En su día me hice con tres de estas y me sentía realmente afortunado.

 
Si esta unidad es pomposa y carismática, sus estandartes deben ser un reflejo de su idiosincrasia. Busqué estandartes míticos de la Reiksguard y su iconografía particular. De hecho, el estandarte negro sobre estas líneas fue uno de los que terminé materializando.
 



 Para el segundo estandarte tomé las siguientes referencias.

Versioné este estandarte. Lo hice en formato cuadrado y suprimí la cruz imperial. Acababa de pintar una cruz imperial y me gusta tener variedad en los estandartes. Más aún si van a ir juntos en la misma unidad, queda más vistoso.
 

Dedicí añadir algunos icono imperiales como la corona y la corona de laurel, creo que visten bien y otorgan cierto toque regio.


Finalmente, los dos estandartes luciendo juntos. Hacen buen apaño al conjunto de la unidad. Por último, fotos de la unidad al completo.



El caballero en la última fila, dentro del rellenador, porta un escudo pectoral al hombro. Es un pequeño toque para añadir variedad.




En primer plano, el caballero del frontal lleva unas campanas extra, de la matriz de flagelantes. No me había fijado en que muchos de los modelos de Grandes espaderos portan campanillas, es triste y casi poético... snif!
 


 El señor capitán de la Reiksguard totalmente integrado con sus hombres. El rellenador me ha gustado bastante, creo que se integra bien con la unidad.
 
 
CONCLUSIÓN

El resultado final es una unidad tocha, pesada. Me refiero en sentido literal, cuando la sostienes en mano. Los estandartes, el capitán a caballo y las espadas en alto dan como resultado una unidad aguerrida y con cierto dinamismo. Estoy realmente satisfecho con el resultado final, espero que la entrada os haya parecido entretenida y que hayáis disfrutado leyendo los pormenores y pajas mentales de este humilde herrero.

Espero retomar el ritmo de los pinceles, últimamente los quehaceres y vicisitudes del Mundo Real se sobreponen a los quehaceres en el Viejo Mundo. Pero seguro que vendrán tiempos mejores. ¡Saludos desde el Reik!

 

9 comentarios:

  1. Muchas gracias por su post, será mostrado mucho 😁

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  2. Me repito mucho en los comentarios, pero es difícil catalogar lo que haces como algo menos que impresionante. Ya no es solo un pintado extraordinario, sino la atención al detalle para convertir cada unidad en una pequeña historia por sí misma. Auténtico amor al hobby, de lo que crea afición también. No tiene nada que envidiar a los artículos de la WD de antaño que nos hicieron enamorarnos de esto.

    ¡Enhorabuena y a seguir!

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    1. Tus palabras me llenan de orgullo y me dan todavía más ánimos para seguir adelante. Las conversiones y "películas" que monto lo hago de corazón, porque me gusta y me llena. Sin duda, os mantendré al tanto de mis avances ya que es interesante para otros apasionados de este mundillo. Muchísimas gracias por tu tiempo, por leer las entradas y además que te sean de disfrute. Saludos y hasta la próxima!

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  3. Adoro el concepto de este blog, es el fiel reflejo de la versión más pura de este hobby. Los estandartes de 10. Marcan la diferencia.

    Y ya hablando de modelos de espaderos. Yo entré en este mundillo con los modelos de 4ª edición. Unos modelos de soldados toscos, recios, barbudos. Y para mí, posteriores ediciones no mejoraron el carisma de esas minis, quizá si el dinamismo y el detalle, pero no la capacidad que tenía cada miniatura de contar una historia. No lo digo como crítica a tu trabajo, es una reflexión sobre la evolución de la miniaturas de GW.

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    1. Knightmare miniatures tiene algunos espaderos con ese toque old school https://knightmareminiatures.com/category/humans-and-greenskin-enemies

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    2. Muchas gracias Luis, coincido contigo totalmente en lo del carisma de las minis antiguas de 4º edición. Y el link a las minis es estupendo, no las conocía. Sin duda son imperiales de pata negra ;)

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  4. Y no has pensado en organizar una banda de Mordheim. Dentro del mismo universo, el juego se presta, más que WH a mi parecer, a hacer lo que tu haces aquí: personalizar, transformar y crear un trasfondo.

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    1. Mordheim me llama mucho la atención, tengo varias bandas de imperiales (alguna comprada a precio de doblón de oro). Me encantan. Sin embargo, me gusta más caracterizar unidades. Hay muchas referencias en libros de rol, juegos de ordenador y en el mismo trasfondo de las novelas. El libro de Heráldica del Imperio es una delicia y me he propuesto personalizar el mayor número de unidades posible de las que vienen ahí detalladas ;) Siempre bienvenido en esta herrería, Luis! Saludos!

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