Una pieza más en el haber de la gloriosa ciudad de Altdorf. Sin mucho aspaviento, artilugio básico para lanzar pepino.
Blog dedicado a Warhammer Fantasy. En concreto, comparto todos los detalles sobre cómo estoy creando mi glorioso ejército del Imperio.
Una pieza más en el haber de la gloriosa ciudad de Altdorf. Sin mucho aspaviento, artilugio básico para lanzar pepino.
Este constructo de hierro y pólvora imperial me ha dado más de un quebradero de cabeza, pero también me siento muy orgulloso de la conversión.
Estos concienzudos y aplicados muchachos vienen con su libreta repleta de precisos cálculos para colocar un buen proyectil en la coronilla de un trol de río.
Me lo he pasado muy bien conversionando esta pieza de artillería y su dotación. El pintado se me ha eternizado un poquito... pero ya está, ya se ha parido la pieza. Empezamos con los detalles.
Breve entrada con fotos y algunos detalles del grupo de mando de mi particular Reiksguar a pie.
Ha llegado el momento, mis soldados. Sois el orgullo del Imperio, guardianes nuestra la civilización… Sigmar nos ilumina y protege. ¡Acero y pólvora para las bestias, devolvedlas al abismo! ¡Muerte!
Llegó la hora de meter mano (tiempo, masilla, conversiones, pinceles… ¡y mucho amor!) a una unidad muy conocida dentro de las tropas de El Imperio: los Grandes espaderos. Y dentro de mi ejército decidí darles forma como Caballeros de la Reiksguard a pie. He utilizado miniaturas de Grandes espaderos de metal de sexta edición para representarlos y como de costumbre, me voy a tomar un tiempo para describir y compartir el proceso de creación de la unidad. ¡Al lío!
Una entrada para dar voz y voto a una aguerrida partida de veteranos ballesteros, férreos defensores de las espesuras del bosque.
¡Adelante, mis valientes! Derramemos sangre una vez más por nuestros hogares, por nuestras familias. Pongamos fin a estos pútridos lacayos del Caos. ¡Por nuestra gloriosa historia, por el Emperador!
Aldebrand Ludenhof, segundos antes de emboscar en lo profundo del Drakwald
Mi pequeño homenaje sobre ruedas: acero, pólvora... ¡y mucho boogie woogie! Una pieza oldhamera preciosa que se une a mis huestes imperiales.