Entrada breve sobre la conversión de este ingeniero de Nuln, con aire prusiano y cara de pocos amigos
Blog dedicado a Warhammer Fantasy. En concreto, comparto todos los detalles sobre cómo estoy creando mi glorioso ejército del Imperio.
Entrada breve sobre la conversión de este ingeniero de Nuln, con aire prusiano y cara de pocos amigos
Estos concienzudos y aplicados muchachos vienen con su libreta repleta de precisos cálculos para colocar un buen proyectil en la coronilla de un trol de río.
Me lo he pasado muy bien conversionando esta pieza de artillería y su dotación. El pintado se me ha eternizado un poquito... pero ya está, ya se ha parido la pieza. Empezamos con los detalles.
Una de las facciones que quería tener en mi ejército sí o sí era la de la ciudad de Nuln. Su concepto de Ciudad-Estado, epicentro cultural del Imperio, gran referente en el comercio, la predominante y más prestigiosa escuela de ingeniería, el nivel de despilfarro y ostentación, todo el trasfondo desarrollado para la ciudad y su condesa electora, Emmanuelle von Liebwitz... son razones más que suficientes como para hacerles mi pequeño homenaje.
El globo estaba quedando resultón a nivel estético. Además, me parecía un elemento peculiar con un puntito de excéntrico. A medida que iba construyendo el globo, me iba convenciendo de que realmente tenía que ser obra de un ingeniero imperial un poco fuera de lo común. Adinerado, o que contara con el mecenazgo de un gran noble para investigar asuntos de guerra.
Hoy voy a compartir el primer proyecto que estuvo dando vueltas por mi mente, incluso antes de retomar el afán coleccionista de moñecos. Me fabriqué mi propio Globo imperial de Nuln.
Aún recuerdo la impresión que me dio ver la imagen de la caja de 5º edición en un catálogo de juguetes de navidad, del Corte Inglés, seguramente. O algún otro similar. Esos caballeros hipercoloreados, esos arqueros en formación de punta de flecha... esos moñecos feos que eran los guerreros saurios de 5º. Y que eran clavaditos a los de la serie V.
Yo iba con los caballeros, ¡por supuesto!